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Pinturas EL LADO AMABLE DE LA VIDA Cargando Su Vida Firmas Pintura Paisajes Bodegones Maternidades Figuras Aldea Contacto SU VIDA FERNÁNDEZ MANDADO, Guillermina. Pintora nacida en Vigo el 17 de Mayo de 1.940. De familia antifranquista, -su abuelo materno, Heraclio Botana, había sido fusilado en 1.936- de muy joven fue enviada por sus padres a Londres, donde cursó estudios de pintura y dibujo en The Heathertley School of Fine Art iniciando allí su formación clásica. De regreso a Galicia estudia orfebrería y talla con Ángel Mareque en la Escuela Municipal de Artes y Oficios de su ciudad natal. En esta época es galardonada con diversos premios de dibujo y pintura en diferentes certámenes. De 1.964 a 1.969 reside en Caracas, donde continúa su formación artística cursando Estudios Superiores de Escultura y Cerámica en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Cristóbal Rojas”. Tiene una sólida formación musical, estudió la carrera de Piano en Santiago de Compostela y durante cinco años en el Taller de Instrumentos Musicales Populares de Galicia en la Escuela Municipal de artes y Oficios de Vigo, donde, bajo la dirección de Antón Corral construye bellísimos instrumentos, principalmente zanfonas, y trabaja en la delicada restauración de otros muchos. La obra pictórica de Guillermina, realizada a lo largo de toda su vida, es muy considerable. Desde los años 70, que regresa a Europa, nos ha mostrado su obra en exposiciones individuales y colectivas en el ámbito del Estado Español. Tiene sus cuadros repartidos en Colecciones Públicas y Privadas de Europa y América Latina, así como en los EE.UU. Su personalidad pictórica, netamente gallega, está recogida en diversas publicaciones. De ella dijo, en La Voz de Galicia, el Dr. Darío Álvarez Blázquez: “La obra de Guillermina está incorporada a la constelación de los nuestros. Y, con ella, clasificada como la artífice de los vitrales policromos del agro y el mar gallegos”. FIRMAS FARRUCO SESTO Para el observador, uno de los deseos más grandes, al aproximarse al terreno del arte, es el de poder vislumbrar en él un universo distinto, delimitado, construido sobre determinadas verdades o visiones, sobre proposiciones estéticas diferenciadas. Un mundo alternativo a éste en el que nos movemos, o bien la formulación de éste mismo reinterpretado, vuelto a diseñar, ordenado desde un punto de vista particular. Pero para ello hay que encontrar al artista que lo haga posible. Y eso sólo ocurre en contadas ocasiones. Sin embargo, ante la pintura de Guillermina, uno tiene la sensación de que el milagro se ha producido. En ella, uno advierte la existencia de un mundo muy personal. Totalmente personal e inconfundible. Y ése es, sin duda, su mayor mérito. Un universo elaborado a voluntad a lo largo de muchos años de constancia y pasión por la pintura. Hermosos paisajes. Pero extraños paisajes. A medio camino entre la realidad y el ensueño. Construidos sobre un dibujo que busca lo esencial. Y elaborado con inusuales verdes y violetas, prodigiosos azules, tranquilos rojos, valientes amarillos. Colores puros que con mucha frecuencia se deshacen y se deslizan hacia las arenas, hacia los tonos claros, luminosos, embebidos de la intensidad pero también la calma del blanco. Y en cuanto a la representación humana, ¿Cómo no reconocer en ella presencias ancestrales extraídas de las profundidades del espíritu? Maternidades gozosas, figuras trabajando, descansando, nacidas de una ruralidad que subscribe la esencia de aquellos paisajes. Un mundo propio, eso es lo que crea Guillermina. Pero un mundo propio conectado con las raíces de nuestra alma colectiva. Para finalizar, una pequeña confesión. A lo largo del tiempo, en las seis o siete casas en que me ha tocado vivir la vida de adulto, siempre nos ha acompañado algún cuadro de Guillermina. Es una extraordinaria compañía. Pues es poesía, Es reminiscencia. Y es, además, buena pintura. Caracas, 21-04-96 MARIO F. GRANELL La primera vez que contemplé una obra de Guillermina experimenté una rara sensación de bienestar espiritual, de sosiego mental, que iba a repetirse y acrecentarse en cada ocasión que me encontrara ante un cuadro de esta joven pintora. No puedo definir con claridad la extraña la extraña sensación que se apodera de mi al al enfrentarme con sus lienzos. Es algo así como verme transportado aladamente hasta los lejanos y felices días de la infancia mía; un revivir las horas limpias da mi primera juventud. Y quizá sea esto consecuencia da tal tremenda, embriagadora pureza de esa pintura. Porque en toda obre de Guillermina nada hay contaminado, nada hay impuro, todo está visto, sentido y expresado con la bella limpieza de una balada, o la ensoñadora ingenuidad de una canción pastoril. Los verdes, ocres y azules de sus paisejes son frescos, dulcemente húmedos, tranquilos, como contemplados a través de una invisible cortina de sueño. Sus figuras no mancillan el paisaje, no lo pisan, apenas lo rozan, casi están de puntillas sobre el césped, tal si acabaran de descender de una nube o intentaran iniciar el vuelo hacia ella. Sus caseríos están ahí, jugando a la rueda rueda, como esperando la hora grande de una estrella, mientras que los campesinos que cuidan el ganado, lo miman, lo abrazan, juegan con él. Sin quererlo, sin desearlo, sin que yo mismo sepa por qué, contemplando la inefable pintura de Guillermina vienen a mi mente los aéreos violinistas y los dulcísimos borriquillos de Chagall, los poemas de Tagore, el platero de Juan Ramón. En la hora actual preñada de aberrantes encrucijadas, herida por repugnantes triángulos hirientes, enlodazada por huecos genios, yo le agradezco a esta artista el remanso que su pintura le ofrece a mi atormentado espíritu. EMILIO ALVAREZ VLAZQUEZ Diez años pasaron desde que Guillermina colguó su primera exposición de pintura en Vigo, ciudad de su nacimiento. De aquella la pintora me pidio que le escribiera lo que ella llama "un prólogo", cosa que hice con todo el cariño que se pone en atender una petición de una niña, pues entonces lo parecía totatlmente y aun ahora cuando ya es una madre preocupada. Ahora, este otoño de 1981, Guillermina me pide lo que ella sigue llamando un "prologo", para su muestra pictorica de hoy. Guillermina, tan tranquila y soñadora, no sabe que no hay segundos prólogos, pero conviene que no los sepa -yo, por mi parte no le dije nada- para que siga siempre pintando como hasta ahora, de un modo tan liviano, luminoso y feliz, como si cada día fuese un prólogo de la luz, una víspera del amor y de la poesia. Desde 1971, Guillermina volvio a enseñar su pintura en Vigo, Coruña, Madrid, Pontevedra, llevando a todas partes, dentro de un marco varatillo disimulado de blanco, un paisaje, una figura, una nostalgia, un presentimiento de mar, tan dificil de pintar... Delante de esta Galicia abierta, que cuelga a retazos en las paredes de la sala, se siente pasar una brisa de esperanza, como si, de un momento a otro, fuese a desembarcar, en la costa de la ribera, una "gamela" de niños, pidiendo la paz, la alegría y el amor, para que jentes, tan puras nuevas como Guillermina, puedan seguir plantando un arciris aquí, otro allá, y que pasa bajo la vida, ese río largo y rumoroso, prólogo del mar quenos agurda. VIÑAS CALVO ...cuando un auténtico artista, su evolución, proceso creador y temperamento renovador se lo exigen, se resiste al encasillamento, prescinde de conceptos y estilos impuestos y logra una admirable autenticidad. Este es el caso de Guillermina Fernández. Hoja del Lunes de Vigo AGUSTIN PEREZ BELLAS Guillermina lo pinta todo con esa claridad e ingenuidad que subyace en el universo de las pinturas infantiles y que a muchos pintores serios y maduros han intentado incorporar de alguna manera al repertorio de sus preocupaciones y figuraciones, basta pensar en Miró o en Klee. La Voz de Galicia FRANCISCO PABLOS El toque del pincel jugando a insinuar vegetaciones caprichosas sobre los campos de colores imposibles, pero muy bellos, ponen especial delicadeza en una obra que está presidida por el sentimiento de laternura. ...nos encanta ver una obra que surge con gracia expresiva, con naturalidad, gon indudable autenticidad. Faro de Vigo LAUREANO ÁLVAREZ MARTINEZ Pienso que Guillermina lleva dentro de sí el paisaje gallego. Y en un momento, abre su almario y esa forma de paisaje emprende vuelo como una alondra que se libera de sus raíces y gangas de realidad manoseada, para vivir la luz fresca de amanecidas. Y desde la altura, cantar en tonalidad mayor, casi siempre, la realidad de esa tierra que pretendemos vivir apasionadamente. La Voz de Galicia DARIO ÁLVAREZ BLÁZQUEZ La obra de Guillermina quedará algún día incorporada a la aonstelación de los nuestros. Y, con ella, clasificada como la artífice de los vitrales polícromos del agro y el mar gallegos. La Voz de Galicia FELIPE SENEN EL MENSAJE VIVO DEL COLOR Galicia sigue perdiendo esa estética policroma que recuperó y teorizó Castelao: La vida de Galicia está también en sus embarcaderos de barquitas de mil colores, deshaciéndose en tonalidades y reflejos en un mar que tanto puede ser azul, morado como verde o gris… casitas caleadas de puertas azules, rojas que vemos en A Guarda, en el Berbés, en Camariñas… colores vivos de vellos tímpanos románicos, de los retablos barrocos, de los petos de ánimas, de los cruceiros… Ese devalar de gamas do Obradoiro que está en el mismo paisaje, sobre el que tanto escribió y habló Otero Pedrayo: Primaveras fragantes en amarillos de mimosas, en rojos de camelias, en todas las gamas de verdes… Verano, apoteosis de la luz en las galerías, en las arcas de las playas, en los penedos… Otoño en los ribeiros, donde las parras tanto se hacen retabo como se alcenden en labaradas teixas o decaen ouridouradas, tiempo de difuntos, todo se pone mustio, para que pronto las gárgolas de los pazos y también de Compostela trasieguen las aguas del Invierno, esas carantoñas carcajeantes que se burlan desde el trasmundo de los tejados, parecen hechas por Laxeiro… He ahí el entender de nuestro propio ser: ver Galicia desde Galicia resulta una difícil lección para nuestro tiempo de supermercados, más difícil aún cuando los medios de nuestros días uniformizan transvanguardias y postmodernidade que se exportan desde los grandes centros de consumo. Los uniformes empobrecen. Sumar identidad y abrir búsquedas en el lenguaje comunicativo de las formas fue un viejo tema, por reiterado, de Maside, Colmeiro, Seoane, Torres, Díaz-Pardo… enriqueciendo códigos de comunicación en los que definen, mucho más allá de los tópicos con los que siempre se acuñó Galicia. Guillermina Fernández Mandado es un arroyo que brota fresco en las fuentes limpias de la sensibilidad: Cada ética tiene su estética, y nuestra productora de formas se refugia en la lírica de un paisaje puro, todavía real, que inunda en colores las figuras que son personas o animales en la rutina del trabajo. Ese es el panteísmo, el animismo que le da viveza a las cosas, esencia inconfundible de este fisterre, extremo occidente. Guillermina está donde reposa la tradición como una forma de rebeldía frente a las liturgias y los botafumeiros del consumo: La solidaria parroquia que es siembra, romería, pastoreo, feria, conversación, siesta… lo que inevitablemente se pierde, y trae saudades a quien siente, como también le ocurrió a Chagall. Realidad firme en ese paisaje gallego que ahora mismo está metamorfoseando en urbe… aun en los décimos pisos que se yerguen del asfalto, entre paredes de ladrillo puede haber una abuela que enciende una lamparita de recuerdo por las almas de sus antepasados… Guillermina, valientemente, con pinceladas sueltas y los colores genuinos de Galicia regresa y nos devuelve los caminos perdidos, fase de madurez después de una larga trayectoria en la que siempre descubríamos a esta creadora por la forma y por el fondo, esencial a Galicia. PINTURA En su extensa producción recorre, con su personalísima mirada, múltiples temáticas: paisajes, escenas de la vida cotidiana del mundo rural gallego, bosques, bodegones, maternidades, figuras casi “petreas” o en grácil movimiento..., sin hacer concesiones a modas u opiniones, con pincelada suelta y paleta valiente. Libre Pintando su mundo PAISAJES Guillermina recorre, con sus pinceladas frescas, los paisajes gallegos. Los montes,los prados, sus minifundios, los bosques, y también las marinas forman que parte de su paisaje personal. BODEGONES Esta temática es habitual en su obra. Jarrones con flores, composiciones con objetos cotidianos, libros, cerámicas, frutas, etc. Guillermina se va alejando del bodegón clásico, y en muchas ocasiones lo convierte en una escena, en la que incluye animales, paisajes, objetos, que lo convierten en una ventana abierta al mundo y a la luz. MATERNIDADES El tema de la maternidad es una constante en su pintura desde sus primeros dibujos y lienzos. La madre tierra nos visita cuando contemplamos esas matronas erigidas en voluminosas esculturas pintadas... profundamente enraizadas en la tierra y en la vida. FIGURAS La pintura de Gullermina refleja un modo de vida muy ligado a la naturaleza y a las relaciones sencillas y vitales. Representa actividades y actitudes sociales, familiares, de trabajo o de descanso. ALDEA Gullermina continua reflejando un modo de vida estrechamente relacinado con la naturaleza, y a la comunidad, de una aldea gallega imaginaria. El trabajo de campo,las ferias y mercadillos, lavanderas, todas las actividades envueltas en sus paisajes. OTRAS ARTES Nunca ha dejado de aprender unas y otras técnicas que le permitieran seguir poblando nuestro mundo con sus creaciones. Dibujos, modelados, azabaches, marfiles, etc. conviven con su creación pictórica en continua evolución. DIBUJO La pintura de Gullermina refleja un modo de vida muy ligado a la naturaleza y a las relaciones sencillas y vitales. Representa actividades y actitudes sociales, familiares, de trabajo o de descanso. ORFEBRERIA MARFIL Esta muestra de piezas de marfil pertenece a una extensa colección creada con colmillos de cachalote, aprovechando su forma natural como inspiración y como reto artístico. EL ARTE EN EL OBJETO O LADO AMABEL DA VIDA Carregando A sua vida Sinaturas Pintura Paisaxes Naturezas mortas Maternidades Figuras Aldeas Contacto A SUA VIDA FERNÁNDEZ MANDADO, Guillermina. Pintora nacida en Vigo o 17 de Maio de 1940. De familia antifranquista, o seu avó materno, Heraclio Botana, fora fusilado en 1936 de moi nova foi enviada polos seus pais a Londres onde cursou estudos de pintura e debuxo en The Heathertley School of Fine Art iniciando alí a sua formación clásica. De volta a Galiza estuda ourivesaria e talla con Ángel Mareque na Escola Municipal de Artes e Oficios da sua cidade natal. Nesta época é galardoada con diversos premios de debuxo e pintura en diferentes certames. De 1.964 a 1.969 reside en Caracas, onde continúa a sua formación artística cursando estudos superiores de escultura e cerámica na Escuela Nacional de Bellas Artes “Cristóbal Rojas”.Ten unha sólida formacion musical. Estudou a carreira de Piano en Santiago de Compostela e durante cinco anos no Taller de Instrumentos Musicais Populares de Galicia e na Escola Municipal de Artes e Oficios de Vigo, onde, baixo la dirección de Antón Corral construe belísimos instrumentos, principalmente zanfonas, e traballa na delicada restauración de outros muitos. A obra pictórica de Guillermina, realizada ao longo de toda a sua vida, é moi considerabel. Desde os anos 70, en que torna a Europa, mostrounos a sua obra en exposicions individuais e colectivas no ámbito do Estado Español.Ten os seus cadros repartidos en coleccions públicas e privadas de Europa e América Latina, así como nos EE.UU. A sua personalidade pictórica, netamente galega, está recollida en diversas publicacions. De ela dixo, en La Voz de Galicia, o Dr. Darío Álvarez Blázquez: A obra de Guillermina está incorporada á constelación dos nosos. E, con ela, clasificada como a artífice das vidrazas polícromas do agro e o mar galegos”. SINATURAS FARRUCO SESTO Para o observador, un dos desexos mais grandes, ao achegar-se ao terreo da arte, é o de poder vislumbrar nel un universo diferente, delimitado, construido sobre determinadas verdades ou visions, sobre proposicions estéticas diferenciadas. Un mundo alternativo a este no que nos movemos, ou ben a formulación deste mesmo reinterpretado, redeseñado, ordenado desde un punto de vista particular. Pero para iso hai que encontrar o artista que o faga posibel. E isto só acontece en contadas ocasions. Con todo, perante a pintura de Guillermina, un ten a sensación de que o milagre se produciu. Nela, un advirte a existencia dun mundo moi persoal. Totalmente persoal e inconfundibel. E ese é, sen dubida, o seu mérito mais grande. Un universo elaborado á vontade ao lo longo de muitos anos de constancia e paixon pola pintura. Fermosas paisaxes, pero extrañas paisajes. A meio camiño entre a realidade e a ensoñacion, construidos sobre un debuxo que busca o esencial. E elaborado con inusuais verdes e violetas, prodixiosos azuis, tranquilos vermellos, valentes amarelos. Cores puras que con muita frecuencia desfan-se e deslizan-se para as areas, para os tons claros, luminosos, embebidos da intensidade pero tamén da calma do branco.E en canto á representacion humana, Como non recoñecer nela presencias ancestrais extraídas das profundidades do espírito Maternidades gozosas, figuras traballando, descansando, nacidas dunha ruralidade que subscribe a esencia daquelas paisaxes.Un mundo propio, iso é o que crea Guillermina. Pero un mundo propio conectado co´as raíces da nosa alma colectiva. Para finalizar, unha pequena Confesion. Ao longo do tempo, nas seis ou sete casas nas que me tocou vivir a vida de adulto, sempre nos acompañou algun cadro de Guillermina. É unha extraordinaria compañía. Pois é poesia, é reminiscencia, e é, ademais, boa pintura. Caracas, 21-04-96 MARIO F. GRANELL. A primeira vez que contemplei unha obra de Guillermina experimentei umha rara sensacion de benestar espiritual, de sosego mental, que ia a se repetir e se acrecentar en cada ocasión en que me encontrara perante un cadro desta xoven pintora. Non podo definir con clareza a extraña sensación que se apodera de min ao enfrentar-me c´os seus lenzos. É algo así como ver-me transportado aladamente até aos afastados e felices días da infancia miña; un revivir as horas limpas da miña primeira xuventude. E talvez sexa isto consecuencia da tal tremenda, embriagadora pureza desa pintura. Porque en toda obra de Guillermina nada hai contaminado, nada hai impuro, todo está visto, sentido e expresado co´a bela limpeza dunha balada, o la ensoñadora inxenuidade dunha cancion pastoril. Os verdes, ocres e azuis das suas paisaxes son frescos, docemente húmidos, calmos, como contemplados a través dunha invisibel cortina de soño. As suas figuras non manchan a paisaxe, non a pisan, apenas a rozan, case van nas puntas sobre a herba, tal se acabasen de descer dunha nube ou tentaran iniciar o voo cara a ella. Os seus casaríos están aí, a xogaren á “rueda rueda”, como esperando a hora grande dunha estrela, mentes que os labregos que coidan do gando, mímano, abrázano, brincan con el. Sen quere-lo, sen desexa-lo, sen que eu mesmo saiba por que, contemplando a inefabel pintura de Guillermina vén á miña mente os aéreos violinistas e os docísimos burriños de Chagall, os poemas de Tagore, o Platero de Juan Ramón. Na hora actual preñada de aberrantes encrucilladas, ferida por repugnantes triángulos ferintes, enlamada por ocos xenios, eu agradezo-lle a esta artista o remanso que a sua pintura lle ofrece ao meu atormentado espírito. EMILIO ALVAREZ VLAZQUEZ Dez anos pasaron desde que Guillermina apresentou a sua primeira exposición de pintura en Vigo, cidade do seu nacimento. Daquela a pintora pediu-me que lle escribise o que ela chama "un prólogo", cousa que fixen con todo o cariño que se pon en atender a petición dunha meniña, pois enton parecía-o totalmente e ainda hoxe cando xa é unha nai preocupada. Agora, este outono de 1981, Guillermina pide-me o que ela segue chamando un "prologo", para a sua mostra pictorica de hoxe. Guillermina, tan tranquila e soñadora, non sabe que non hai segundos prólogos, pero convén que non o saiba -eu, pola miña banda non lle dixen nada- para que siga sempre pintando como até agora, dun xeito tan lixeiro, luminoso e feliz, como se cada día fose un prólogo da luz, unha véspera do amor e da poesia. Desde 1971, Guillermina voltou a mostrar a sua pintura en Vigo, Coruña, Madrid, Pontevedra, levando-a a todas partes, dentro dun marco sinxelo disimulado de branco, unha paisaxe, unha figura, unha saudade, un presentimento de mar, tan dificil de pintar...Diante desta Galicia aberta, que pende a retallos nas paredes da sala, sente-se pasar una brisa de esperanza, como se, dun momento a outro, fose a desembarcar, na costa da ribeira, unha gamela de crianzas, pedindo a paz, a alegría e o amor, para que xentes, tan puras novas como Guillermina, poidan seguir plantando un arco-iris aquí, outro alá, e que pasa baixo a vida, ese río longo y rumoroso, prólogo do mar que nos agarda. VIÑAS CALVO ...cando un auténtico artista, a sua evolución, proceso creador e temperamento renovador llo esixen, resiste-se ao encadramento, prescinde de conceitos e estilos impostos e atinxe unha admirabel autenticidade.Este é o caso de Guillermina Fernández.Hoja del Lunes de Vigo AGUSTIN PEREZ BELLAS Guillermina pinta-o todo con esa clareza e inxenuidade que subxace no universo das pinturas infantís e que muitos pintores serios e maduros tentaron incorporar dalgun xeito ao repertorio das suas preocupacions e figuracions, abonda pensar en Miró ou en Klee. La Voz de Galicia FRANCISCO PABLOS O toque do pincel xogando a insinuar vegetacions caprichosas sobre os campos de cores imposibeis, pero moi belos, poñen especial delicadeza nunha obra que está presidida polo sentimento da ternura.... encanta-nos ver unha obra que surxe con graza expresiva, con naturalidade, con indubidabel autenticidade.Faro de Vigo LAUREANO ÁLVAREZ MARTINEZ Penso que Guillermina leva dentro de sí a paisaxe galega. E nun momento, abre o seu armario e esa forma de paisaxe lanza-se a voar como unha ave que se libera das suas raíces e insignifiancias da realidade manuseada, para vivir a luz fresca dos amenceres. E desde a altura, cantar en tonalidade maior, case sempre, a realidade desa terra que pretendemos vivir apaixonadamente. La Voz de Galicia DARIO ÁLVAREZ BLÁZQUEZ La obra de Guillermina ficará algún día incorporada á constelación dos nosos. E, con ela, clasificada como a artífice das vidrazas polícromas do agro e o mar galegos. La Voz de Galicia PINTURA Na sua ampla producion percorre, co´a sua personalisima ollada, múltiples temáticas: paisaxes, escenas da vida cotiá do mundo rural galego, bosques, naturezas mortas, maternidades, figuras case “pétreas” ou em grácil movimento..., sen NATUREZAS MORTAS Esta temática é habitual na sua obra. Xarrons con flores, composicions con obxectos cotians, libros, cerámicas, fruitas, etc. Guillermina vai-se afastando da natureza morta clásica, e en muitas ocasions converte-a nunha escena, na que inclue animais , paisaxes, obxectos, que o converten nunha xanela aberta ao mundo e á luz. MATERNIDADES O tema da maternidade é unha constante na sua pintura desde os seus primeiros debuxos e lenzos. A nai terra visitanos cando contemplamos esas matronas erixidas en voluminosas esculturas pintadas...profundamente enraizadas na terra e na vida. FIGURAS A pintura de Guillermina reflecte un xeito de vida moi ligado á natureza e ás relacions sinxelas e vitais. Representa actividades e actitudes socias, familiares, de traballo ou de descanso. ALDEA Guillermina continua reflectindo un xeito de vida estreitamentte relacionado co´a natureza e a comunidade dunha aldea galega imaxinaria, o traballo do campo, os mercados lavandeiras, e todalas actividades envolvidas nas suas paisaxes. OUTRAS ARTES Nunca deixou de aprender unhas e outras técnicas que lle permitisen seguir poboando o noso mundo co´as suas creacions. Debuxos, modelados, acibeches, marfins, etc. Conviven co´a sua creacion pictórica en continua evolucion. A pintura de Guillermina reflecte un xeito de vida moi ligado á natureza e ás relacions sinxelas e vitais. Representa actividades e actitudes socias, familiares, de traballo ou de descanso. OURIVESARIA / OURIVARIA MARFIN Esta mostra de pezas de marfin pertence a unha ampla colección creada con colmillos de cachalote, aproveitando a sua forma natural como inspiracion e como reto artístico A ARTE NO OBXECTO Paintings THE LOVEABLE SIDE OF LIFE Loading Her life Acknowledgements Painting .. Landscape Still life Motherhood Figures Village Contact HER LIFE FERNANDEZ MANDADO, GUILLERMINA Painter born in Vigo on 17th May 1940. At a very young age her parents sent her to the Heatherley School in London to study painting and art, and it was here she began her classical training. Once back in Galicia she studied the craftsmanship of precious metals alongside Angel Mareque in the City School of Arts and Crafts in her home town. During this period she was awarded several art and painting prizes in various competitions. Between January 1964 and November 1969 she lived in Caracas where she continued her artistic training at higher education studying sculpture and ceramics at the Cristobal Rojas National School of Fine Art. Her solid musical education includes a degree in piano at the Universtiy of Santiago de Compostela and five years at the Vigo Traditional Musical Instruments Workshop within the City School of Arts and Crafts. Under the guidance of Anton Corral she constructed several beautiful instruments, principally “zanfonas” (traditional wooden musical instrument wound to vibrate chords, played on a keyboard) and worked on the delicate restoration of many others. Guillermina Fernandez has worked uniterruptedly throughout her lifetime to produce a considerable collection of art work, with paintings in public and private collections throughout Europe and Latin America as well as in the United States. From 1970 onwards, the year she returned to Europe, she has exhibited her work in individual and collective exhibitions throughout Spain. Her intrinsically Galician artistic nature has been mentioned in various publications. Dr Dario Alvarez Blazquez in La Voz de Galicia for example stated, Guillermina’s work is a part of our constellation. And alongside it she can be considered the architect of the multi-coloured stained glass windows of Galicia’s seas and farms. Publications? Galician Encyclopedia Galician Plastics: Caixanova, Vigo Savings Bank Outstanding Galician women: Enrique Alvarellos ACKNOWLEDGEMENTS FARRUCO SESTO One of the outside observer’s greatest desires when entering the world of art is to catch a glimpse of a different, delimited universe built on certain truths or visions, or with differentiated aesthetic suggestions. It is an alternative world to the one we live in or at least it is the formulation of this world reinterpreted, redesigned and ordered from a private point of view. But to do this we need to find an artist who can make it possible, and that very rarely happens. However, standing before Guillermina’s painting you have the feeling that the miracle has taken place?you can feel the presence of a very personal world there within. A world which is totally, most unmistakably personal and this is undoubtedly her greatest value. It is a universe which has been elaborated with a dedication, consistency and passion for painting over many years. Landscapes are beautiful, but strange; halfway between dream and reality they are built on a design which is searching for what is really important. Elaborated with unusual greens and violets, prodigious blues, calming reds, courageous yellows, they are pure colours which often dissolve and slide into sandy, lighter, brighter tones absorbed in an intense but tranquil white. As for the human representation, how can you not recognise the ancestral presence which is extracted from the very depths of the spirit? Joyful motherhood and working and resting figures are born from a rural lifestyle which is written into the very essence of these landscapes. It is a private world Guillermina creates, but it is a private world joined to the roots of our collective soul. Finally, I will make a small confession. Over time, in the six or seven houses I have lived in throughout my adult life, one of Guillermina’s paintings has always accompanied us. It is extraordinary company? it is poetry, it is reminiscence, and it is good painting. Caracas. 21.4.1996 MARIO F.GRANELL The first time I stood before some of Guillermina’s work I experienced a strange feeling of spiritual wellbeing of mental calm. And it would return and grow every time I was to see the work of this young painter. I do not know how to clearly define the strange feeling which overcomes me when looking at her canvasses. It is something like being transported swiftly back to the distant, happy days of my childhood, reliving the fresh hours of my early youth. And this is perhaps the consequence of the tremendously intoxicating purity within her painting. In Guillermina’s work nothing is contaminated or impure. Everything is seen, felt and expressed with the beautiful cleanliness of a ballad, or the dreamy naievety of a shepherd’s song. The greens, ochres, and blues of her landscapes are fresh, sweetly damp and calm as if contemplated through an invisible curtain of dreams. The figures do not sully the landscapes, or really tread the land. They scarcely brush past it, almost tip-toeing over the grass as if they had just descended from a cloud or were about to take flight towards one. Country homes and people are present playing, as if waiting for their big moment, whilst the country folk tend, carress, and play with the cattle. Without it being my intention or desire, or even really knowing why, my contemplation of Guillermina’s inexpressable painting brings to mind the elevated violinists and sweet beasts of burden of Chagall, the poetry of Tagore, the silverwork of Juan Ramon. Today where we are impregnated with crazy intersections, wounded by repugnantly painful triangles and stained by empty geniuses, I am thankful for the haven this artist offers the tormented spirit in her paintings. EMILIO ALVAREZ BLAZQUEZ It has been ten years since Guillermina presented her first painting exhibition in Vigo, her birth town. At that time she asked me if I would write what she referred to as “a prologue” for here something I did with all the affection of attending to the request of a child, for that was how she was, and still is, even today as a preoccupied mother. Today in autumn 1981, Guillermina has asked me to write what she continues to call a prologue for her present art exhibition. The truly calm and dreamy Guillermina does not know there are no second prologues, but it is better that she does not. I haven’t told her otherwise, so she will continue to paint as she has always done, in her airy, light and happy manner, as if every day was a continuation of the light; an eve of love and poetry. From 1971 onwards Guillermina exhibited her painting once again in Vigo, Coruna, Madrid, and Pontevedra, taking the simple white frames everywhere, some containing a landscape, a figure, a nostalgia or that premonition of the sea so very difficult to paint.... Standing before this door to Galicia, hung in fragments on the walls around the room, you feel a breeze of hope. It is as if at any moment a small “gamela” (traditional Galician sailing boat) full of children were about to land on shore, requesting peace, happiness and love, so people as pure and new as Guillermina will keep planting a rainbow here and there, and this long and winding river will continue to flow with life as a prologue to the sea which awaits us. VINAS CALVO When a true artist, whose evolution, creative process and renewable temperament demand, they deny all classification, do without any concept or imposition of style, and achieve a remarkable and admirable authenticity. This is the case for Guillermina Fernandez. AGUSTÍN PEREZ BELLAS Guillermina paints everything with the clarity and naievety inherent in the universe of children’s painting and which many a serious, mature painter has tried to incorporate in the repertoire of his concerns and imaginings in some way. One only has to think of Miró or Klee. La Voz de Galicia. FRANCISCO PABLOS The brushstrokes which play on insinuating whimsical vegetation in fields of impossible but very beautiful colours, add a special delicacy to a work which is dominated by the feeling of tenderness. It is wonderful to see work which arises with such expression, natural grace and unmistakeable authenticity. Faro de Vigo LAUREANO ÁLVAREZ MARTINEZ I believe Guillermina Fernandez carries the Galician landscape within her. And in the moment she opens the door on it, the shape of the landscape takes flight like a skylark freeing itself from its roots and a mishandled reality to live the fresh light of new dawn. From up above it can sing in higher and greater tones of the reality of this land which we wish to live with true passion. La Voz de Galicia DARIO ALVAREZ BLÁZQUEZ Guillermina’s work will one day be part of our constellation. And with it she will be classified as the architect of the multi coloured stained glass windows of Galicia’s seas and farms. FELIPE SENEN THE BRIGHT MESSAGE OF COLOUR Galicia continues to lose the multi-color aesthetics which Castelao recovered and made a theory of. The Galician life also present in its quays of little boats of a thousand colours which dissolve into the sea with tones and reflections that could be blue, violet, green or grey. Then there are the colourful little houses with blue or red doors so frequently seen in A Guarda, in Berbés or Camariás, the bright colours of beautiful roman tambourines, the baroque altarpieces, the alms boxes, the Galician crosses. This drifting of shades of “Obradoiro” (literally a work of gold) in the same landscape was so frequently written and mentioned by Otero Pedrayo. The fragrance of spring that is so inherent in the yellows of mimosas, in the reds of camellias and in its many shades of green. The summer gives a totally incomparable light in the galleries, the beaches, the forests. Autumn in the rivers where the grapevines become true pieces of art, growing upwards in elaborate weavings or falling in decay, at the time the deceased are remembered and everything withers. The gargoyles on country mansions as well as the Cathedral of Compostela then drink the waters of winter: these sneering grotesque masks mock from their separate world up on the rooftops and seem straight out of a scene by Laxeiro. This is where I understand what makes up our very being, and to see Galicia from within Galicia is a difficult lesson in an era of supermarkets, and more difficult still when today’s media make the most avant-garde, post modern into one uniform product to be exported from major shopping centres. The uniforms are impoverishing. Adding identity and looking into the spoken language of form was an old theme repeatedly used by Maside, Colmeiro, Seoane, Torres, and Díaz-Pardo, and enrichens the codes of communication defining topics beyond those Galicia was always struck with. Guillermina Fernandez Mandado is a stream which freshly bubbles out of the pure fountain of sensitivity. Ethics has its aesthetics and our producer of forms takes refuge in the lyrics of a pure, very real landscape, inundating the figures in colour: people or animals doing their daily work. It is this pantheism, this spirituality which brings everything to life, an unmistakable essence of “Fisterre” (the end of the world); the extreme western coast of the peninsula. Guillermina is where tradition rests, as if in rebellion against the liturgy and “botafumeiro” (spreading incense) of consumerism. The solidarity of the parish is in the sowing season, “romerias” (celebration of saint’s days), pastoral life, festivals, conversations, siestas, all of which is inevitably being lost and brings solitude to those who feel it, as Chagall also discovered. There is solid reality in this Galician landscape which is presently and gradually becoming a concrete spread, because on the tenth floors of the towers rising from the paving, and between the walls of brickwork there may be a grandmother lighting a candle in remembrance of the souls of her ancestors. Guillermina bravely takes us back, with fluent brushstrokes and the genuine colours of Galicia, to the lost paths. It is a stage of a maturity in a long career whose creator will always be recognized for the shape and depth so essential to Galicia. PAINTING In her vast work her extremely personal vision has covered many themes including landscapes, scenes of daily life in the Galician rural world, forests, still life, motherhood, “stony” figures or figures in graceful movement. She makes no concession to fashion or opinion, her brush work is free and her pallet courageous. FREELY PAINTING HER WORLD PAISAJES Guillermina uses her fresh brush work to travel through the Galician landscapes. Mountains, fields, small farm holdings and forests as well as coastal scenes form a part of her personal landscape. BODEGONES Still life is a common theme in her work. Vases with flowers, compositions made up of everyday objects, books, ceramics, fruit etc. Guillermina has moved away from the classical still life scene, and on many occasions makes it a scene which includes animals, landscapes and objects, providing an open window to the world and to the light. MOTHERHOOD The theme of motherhood is constant in her painting from her very first sketches and canvasses. Mother earth is present when we contemplate these voluminous painted female sculptures so deeply rooted in earth and in life. FIGURES Guillermina’s painting reflects a lifestyle which is very closely linked to nature and to simple, vital relationships. It represents social, family activities and attitudes both at work and in rest. VILLAGE Guillermina continues reflecting a lifestyle which is closely related to nature, to community, to the imaginary Galician village. Work in the fields, the festivals and markets, communal washing areas and all activities tied up in its countryside. OTHER ARTS She has always continued to learn different techniques and ways to be filling our world with her creations. Sketches, models, work in jet stone or marble live alongside her painting in continuous evolution. DRAWING Guillermina’s painting reflects a life style which is very closely connected to nature and simple, vital relationships. It represents social, family activities and attitudes both at work and in rest. WORK WITH PRECIOUS METALS MARBLE This exhibition of marble pieces belongs to an extensive collection created with the teeth of sperm whales, using its natural form as inspiration and artistic challenge. |
Guillermina Fernández Mandado
Guillermina Fernández Mandado
Guillermina Fernandezwww.guillerminafernandez.com
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Pintura Gallegawww.GUILLERMINAFERNANDEZ.COM.com
Pintora contemporanea gallega